• Grisselle Soto Vélez

La Experiencia Estética y la Danza

Updated: Jan 6, 2019



Cuando la pareja principal logra por fin unir su sentir proyecta una profunda pasión través de la danza Cos de la Compañía de Danza Contemporánea Andanza. Pero también expresan una profunda tristeza a través de un simple movimiento de su cuerpo. En el fondo del teatro donde es imposible para los bailarines ver los rostros de los espectadores, éstos son captados en una variación de emociones desde el gozo del amor hasta una profunda agonía.

Cos, Andanza, Puerto Rico.


Así de poderosa es la danza. En neuroestética existen estudios que delinean cómo la danza es percibida, procesada y estéticamente apreciada en el cerebro. De igual manera se preguntan cómo estos tres diferentes componentes interactúan para aumentar o disminuir la experiencia estética en el observador.


En este sentido en las investigaciones se discuten 5 factores de los cuales depende la experiencia estética: 1) ¿quién danza? Un hombre, una mujer, una asiático, un latino. 2) ¿qué movimientos realiza? Saltos altos, pasos extendidos, rítmicos, con o sin música. 3) ¿cómo es el movimiento? Suave vs duro, apurado vs lento. Las cualidades del movimiento "hablarán" de la emoción. 4) ¿cuál es el contexto? Un teatro o la sala de tu casa, 5) ¿quién es el espectador? Éste es importante en particular por los mecanismos de procesamiento de información descendente. No solo se trata de mirar como se mira cualquier cosa sino de mirar buscando convertir esa experiencia en significado. Ésta es la función más importante de disfrutar la experiencia. Se construye significado cuando la persona puede reflexionar sobre las emociones y los aprendizajes de la experiencia.


¿Qué actividades suceden el cerebro que convierten este momento en el "ajá moment" en busca de significado? Veamos el siguiente video de TED.


La percepción del cuerpo y su apreciación estética


El video de TED muestra cómo el cerebro procesa la información visual exterior en el 'ajá' moment" en para darle significado. El cuerpo es un todo estético capaz de ser percibido por los demás o un público. Los seres humanos cuando vemos un cuerpo en movimiento, especialmente si danza, nos sentimos profundamente atraídos por él. El procesamiento del movimiento del cuerpo humano es uno de los procesos de mayor implicación neural y cognitiva. Estamos hablando de que involucra regiones complejas de procesamiento visual (Kourtzi y Kanwisher 2000) y regiones de procesamiento motor (Urgesi y otros, 2006). Algunos estudios identifican que la corteza motora y el cuerpo estriado juegan una papel fundamental en la evaluación de posturas de danza (Calvo-Merino, 2010). Mientras otros estudios sugieren que existe una asociación entre sentimientos hedonistas y estéticos hacia cuerpos bien formados y esculturas griegas que buscaban la perfección del cuerpo (Di Dio y Gallese, 2009). Por su parte, Dapatri y otros (2009) muestran la preferencia en la evolución de las cualidades estéticas de una danza particular en un periodo de 40 años: el ballet. Se pidió a los espectadores que indicaran cuál de las interpretaciones de la Bella Durmiente del Ballet Royal de Londres preferían: los resultados mostraron que los más recientes. Durante este periodo se observó un cambio en las exigencias físicas al bailarín(a) relacionados que mostraban un incremento en el estiramiento y alcance de los cuerpos.


La investigación de Dapari y otros (2009) muestra posiciones específicas de la misma pieza durante años distintos y mide el nivel implicación en el espectador.


La percepción del movimiento y su apreciación estética


Actualmente existen modelos de sistemas multimodales que integran información visual y motora en la percepción del movimiento. De la misma forma que en artes visuales, las neuronas espejo en la corteza parietal se activan cuando se observa una danza de la misma forma que si se estuviera realizando. Esta codificación compartida permite el acceso a la información motora como la intención de la acción, ver a futuro una acción o imitar un movimiento. Es una conexión entre el bailador y el espectador definido por la estimulación motora interna entre ambos.


La percepción de la danza


La experiencia del espectador en la ejecución de un tipo de danza influye grandemente en la percepción de la danza. Así que el grado de expertise también influye en la experiencia estética de la danza. Christensen y otros (2014) señalan que mientras mejor se realiza una danza mejor puede bailarse en la mente de quien la observa.


Apreciación estética de los movimientos de la danza


Como todas las artes, la danza puede apreciarse de dos maneras: verla sin evaluar conscientemente su belleza o verla valorando su belleza. Las investigaciones en este campo parten de 3 preguntas: 1) ¿cómo el cerebro humano procesa el movimiento en particular?, 2) ¿cómo percibimos los movimientos de una danza en particular? y 3) ¿cómo una experiencia familiar o motora con un particular estilo de danza influencia la manera en que el cerebro procesa esa información?


Contestar estas preguntas conduce identificar esas partes del cerebro que median la experiencia estética. Calvo-Marino (2008) colocaron a un grupo de personas a observar dos tipos de danza: ballet y capoeira. La tarea del grupo era identificar qué movimientos de agradaron más y qué movimientos menos. Los participantes debían valorar las dimensiones de los movimientos en: gusta o disgusta, simples o complejos, interesante o aburrido, tenso o relajado, fuerte o débil.

Imagen propiedad de Calvo-Marino (2008)


Los movimientos con las puntuaciones más altas demostraron una activación de la corteza visual de la región medial (A) y de la corteza premotora del hemisferio derecho (B). Las investigadoras concluyeron que estas partes del cerebro identifican cualidades fundamentales del movimiento para la experiencia estética.

Imagen propiedad de Calvo-Marino (2008)


Las propiedades físicas del movimiento (velocidad, parte del cuerpo involucrada, ubicación del cuerpo en el espacio así como la dirección del movimiento) a los que se solicitó valoración demostraron que éstas producen una fuerte respuesta las regiones estéticamente sensibles del cerebro.


Cross y otros (2011) identificaron partes del cerebro involucradas en la realización de juicios estéticos explícitos. Grabaron el cerebro de los participantes mientras observaban danzas y las evaluaban. Los resultados indicaron que se activó la corteza parietal y occipitoremporal en correlación con el nivel de gusto hacia lo observado. Una vez más, mientras mayor gustaban de lo que veian, mayor activación de estas zonas.


La percepción de la emoción y la experiencia estética relacionada a movimientos emocionales


Es importante para el lector destacar que en idioma español se han identificado 305 emociones de las cuales algunas 15 se han identificado como emociones estéticas. (Puede referirse al blog de emociones estéticas en esta página). Los estudios han centrado el reconocimiento a las emociones estéticas del dolor, desde que se detectó que había zonas en el cerebro para entender el rostro (Little, Jones y Debruine, 2011). Los humanos también pueden obtener información a partir del reconocimiento de la expresión corporal.


En distintos estudios usando distintos tipos de movimientos de danza han demostrado que el espectador puede reconocer distintos grupos de emoción:

Corage, disgusto, miedo, tristeza, heroismo,amor, paz, maravilla y Laiya (Hejmadi, Davidson y Rozin , 2000)
Tristeza y alegría (Brawn, Martinez y Parsons, 2004)
Coraje, dolor, miedo y gozo (Camurri, Lagerlof y Volpe, 2003)

El estudio de Camuri (2003) describe las cualidades del movimiento que produjeron tales emociones:

Aún con todas las investigaciones realizadas todavía falta mucho por seguir investigando acerca del poder cautivador de la danza en nosotros y su poder para despertar emociones, por consiguiente, aprendizaje, salud y trascendencia. Estoy segura que muchos docentes de la danza y la expresión corporal encontrarán en este artículo bases cognitivas de la danza que servirán para sostener mejor sus programas educativos. Como dije, falta mucho trabajo por hacer a nivel de currículo, es decir, integrar esta información neurocognitiva en los procesos de enseñanza, en los currículos, en los programas de formación de maestros, y en modelos de enseñanza de manera que nuestros estudiantes puedan experimentar el ciclo completo de aprender sintiendo, moviéndose, observando y reflexionando sobre la obra y sobre sí mismos. Este escrito es un primer ejercicio para iniciar este proceso.


En especial, queda mucho trabajo por hacer en lo referente a las emociones estéticas, particularmente para los espectadores por que quienes se dedican a la danza conocen cómo trabajar el cuerpo para sentir y proyectar estas emociones. En la enseñanza al público general los currículos no incluyen este conocimiento, los espectadores no reciben educacion emocional, no por que los educadores o los espectadores no quieran, sino por que el modelo educativo de la modernidad excluyó este contenido del currículo por considerarlo inútil, y por ende, lo excluyó de la cultura general. HOY, sabemos que tanto en la ciencia como en las humanidades y la educación que es INdispensable. Corresponde a las universidades, centros de acreditación y juntas como College Board, Middle States y demás que actualicen sus regulaciones y permitan crear nuevos modelos educativos con información reciente acerca de cómo el cerebro aprende. No existen modelos educativos de enseñanza para estos fines por que especialmente, las emociones no se han identificado como contenido para el aprendizaje.


Mientras tanto, démonos la oportunidad de cultivar nuestro cerebro y nuestra mente, de ir a VER DANZA y ESCUCHAR su música y tener experiencias estéticas el domingo 29 de abril de 2018 en el Conservatorio de Música: se celebrará el Día Internacional de la Danza . ¡Vamos!!

AproDANZA, Día Internacional de Danza, 29 de abril, Conservatorio de Música de Puerto Rico


Los esperamos en esta nueva aventura, este encuentro entre el arte y la ciencia del siglo XXI donde no solo desarrollamos artistas del movimiento y la danza sino que educamos en la experiencia estética del espectador, educamos al público, que es INdispensable...

¡Un nuevo currículo está por escribirse!!




Grisselle Soto Vélez es profesora de Educación del Arte en la Escuela de Artes Plásticas y Diseño, artista y consultora educativa. Fue directora del Programa de Bellas Artes del Departamento de Educación en Puerto Rico haciendo una gran obra de desarrollo profesional y curricular. Ha sido directora de proyectos y consultora educativa integrando las artes a distintos ámbitos académicos y comunitarios. Graduada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Puedes visitar y compartir su blog en www.neuroestetika.com.


©Todos los derechos reservados.



Referencias

Kourtzi y Kanwisher (2000). Activation in Human MT/MST by Static Images with Implied Motion. Journal of Cognitive Neuroscience 12(1): 48-55.

Urgesi, C., V. Moro, M. Candini, and S. M. De Aglioti (2006). Mapping Implied Body Actions in the Human Motor System. Journal of Neuroscience 26(30): 7942-7949. Doi:10.1523/jneurosci.1289-06.2006

Brown, S., M. J. Martínez, y L. M. Prasons (2004). Pasive Music Listenning Spontaneosly Engages Limbic and Paralimbic Systems. NeuroReport 15(13):2033-2037.

Brownlow, S., A. R. Dixon, C. A. Egbert y R. D. Radcliffe (1997). Perception of Movement and Dancer Characteristics from Point-light Displays of Dance. Psychological Record 47(3):411-421

Calvo-Marino, B., C. Jola, D. E. Glaser, J. Glaser, y P., Haggard (2008) Toward a Sensoriomotor Aesthetic of Performing Art. Consciousness and Cognition 17(3):911-922. Doi :10.1016/j.concog.2007.11.003.

Calvo-Merino, B. (2010). Neural Mechanisms for Seeing Fance. En The Neurocognition of Dance: Mind, Movement, and Motor Skills, edited by B. Bläsing, M Puttke, and T. Schacke. Hove: Psychology Press.

Camurri, A., I. Lagerlof, y G. Volpe (2003). Recognizing Emotion from Dance Movement: Comparison of Spectator Recognition and Automated Tecniques. International Journal of Human-Computer Studies 59(12):213-225. Doi:10.1016/s1071-5819(03)00050-08.

Cross, E. S., L. Kirsch, L. F. Ticini and S. chutz-Bosbach (2011). The Impact of Aesthetic Evaluation an Physical Ability on Dance Perception Frontiers in Human Neuroscience 5. Doi:10.3389/fnhum.2011.00102

Christensen, J. F., M. Nadal y C. J. Cela-Conde and A. Gomila (2014). A Norming Study and Library of 203 Dance Movements. Perception 43(2-3: 178-206. Doi:10.1016/s1071-5819(03)00050-8.

Dapatri, E., M. Iosa, y P. Haggard (2009). A Dance to the Music of Time: Aesthetically-Relevant Changes in Body Posture in Performing Art. PLoS One 4(3):1-11.

Di Dio, C. y V., Gallese, (2009). Neuroaesthetics: a Review. Current Opinion on Neurobiology 19(6): 682-687.

Little, A. C., B. C. Jones, y L. M. Debruine (2011). The Many Faces of Research on Face Perception. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences 366(1571:1634-1637.

Hejmadi, A., R. J. Davidson y P. Rozin (2000). Exploring Hindu Indian Emotion Expressions: Evidence for Accurate Recognition by Americans Indians. Psycological Science 11(3):183-187.


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