© 2023 by Jade&Andy. Proudly created with Wix.com

  • Grisselle Soto Vélez

Neuroestética; lugares, paisajes y arquitectura

Updated: Jun 4, 2018


Playa Azul, Puerto Rico

Llega el verano y con éste las ganas de salir de la rutina y descubrir nuevos parajes donde tener un grato recuerdo guardado en un selfie y por su puesto; nuestra memoria. ¿Qué tienen estas salidas que son tan atractivas al cerebro? ¿Qué emociones despierta ver lugares, disfrutar de paisajes y apreciar la arquitectura? ¿Cómo nuestro cerebro aprende de estas experiencias? ¿Cómo nos transforman estas experiencias?


Los humanos tendemos a explorar nuestros alrededores y a clasificarlos de acuerdo al valor emocional que le atribuimos. A veces sencillamente, nos detenemos a disfrutar la maravilla del entorno que nos rodea y otras veces, hemos alterado una variedad de lugares para causar placer. Así nacieron lo jardines, los diseños urbanos y la arquitectura, como una respuesta emocional positiva. Rostrup (2013) llama al estudio de la neurociencia cognitiva de estas actividades humanas; neuroestética ambiental y menciona tres tipos de investigaciones que arrojan luz sobre esta búsqueda de la belleza en el ser humano.


Cognición y percepción visual-espacial


Nuestro cerebro recoge información del medio ambiente y lo utiliza para controlar acciones. Estas acciones son habilidades como identificar y manejar distancias, construir texturas y superficies, así como analizar el flujo sensorial en objetos y fondos. Esta práctica es lo que se conoce como espacio y visión.


El espacio emerge de una red amplia de interacciones complejas que trabajan en paralelo. Destacan en estas interacciones la corteza parahipocampal y partes amplias de la corteza parietal en lo que conocemos como el procesamiento espacial de la información. De igual forma interviene la red primaria de procesamiento visual. Esta red se encarga de identificar el qué y el dónde del tipo de procesamiento. Una estación de procesamiento principal se encarga de hacer cálculos visoespaciales en el lóbulo parietal. La función de estas áreas es conformar una visión de los objetos en los contextos en los que se encuentran, los cuales son más estables que los objetos que se observan.



Una subregión de la corteza parahipocampal fue nombrada por Epstein (2005) como area de lugar parahipocampal. Esta subregión parece altamente especializada en reconocer contextos, involucra particularmente la codificación de la escena en la memoria y se relaciona positivamente con la habilidades de navegación.

La interacción dinámica entre el procesamiento de las rutas de fondo y la información del objeto acelera la adquisición de información de la escena considerablemente. El hipocampo y cortezas adyacentes son responsables en gran medida de esta habilidad. Aquí residen unas células especializadas que producen un sentido del lugar, como un mapa de los alrededores. Esta habilidad es sumamente importante para la memoria episódica. Esta memoria provee:

  • Autoconocimiento

  • Cronostesia

  • Dónde y cuándo, con quién se adquirió la información.

  • Contextualización.

  • Referencia autobiográfica

  • Multisensorial

El aprendizaje espacial en el cerebro es altamente intrincado y dependiente de la percepción, la memoria y la navegación que existe en combinación de partes ventrales (que identifican el qué) y dorsales (que identifican el dónde) del objeto en el cerebro.


¿Qué sucede en el cerebro cuando vemos escenas normales o anormales y qué afecta su valoración estética? Estudios de neuroimagen de escenas y edificios


Kirk (2008) halló que cuando las personas ven objetos en un contexto normal se activan el complejo occipital y el giro hipocampal, así como; el lóbulo parietal inferior que es un área asociada al procesamiento del objeto, de la escena y la atención espacial. Por otro lado, cuando las personas ven un objeto fuera de contexto se activan varias áreas frontales y parietales, en especial la unión temporo-parietal.


The Neural Basis of Object-Context Relationships on Aesthetic Judgment. Ulrich Kirk (2008)

De acuerdo con Kirk (2008) la valoración estética de objetos en lugares normales se correlaciona con una activación de la corteza en el cíngulo posterior derecho, posiblemente relacionado al incremento de la memoria semántica. Esta memoria es la encargada del:

  • significado sobre los hechos y sus relaciones,

  • es descontextualizada

  • puede generar información inferencial

La valoración estética en contextos anormales se correlaciona con activaciones en el lóbulo frontal. Mientras que la valoración estética sin el contexto también activa la corteza orbitofrontal. Un creciente número de investigaciones proveen una fuerte evidencia del envolvimiento de la corteza orbitofrontal con la evaluación estética o sistema de recompensa placentera o no placentera. Esta última región, la coteza orbitofrontal, se correlaciona con el placer, donde la intensidad de la sensación se procesa por separado en otras zonas corticales.


Kirk (2008) Differential linear correlation patterns with aesthetic ratings for normal (upper panels) and abnormal conditions (lower panels).

Lo importante de los hallazgos de Kirk es que la evaluación de los objetos en lugares normales o anormales ocurren en diferentes áreas del cerebro. Otra aportación es que mirar lugares estéticamente placenteros activa áreas de procesamiento de la recompensa en la corteza orbitofrontal.

¿Qué sucede en nuestro cerebro al ver el entorno construido?


Pues depende del grado de educación del espectador. En un estudio conducido por Kirk y otros (2009) los espectadores expertos mostraron una mayor activación en giro cingular subcalloso al hacer juicios estético de edificios. Esto resalta el hecho del procesamiento cognitivo y de la respuesta de recompensa de ciertas áreas del cerebro. Los autores argumentan que dado que además se activan el flujo visual ventral relacionado al reconocimiento de objetos, es probable que el juico esté más sujeto a características particulares que muestren los edificios que a una sensibilidad por los edificios. Por otro lado, se discute una correlación con la parte izquierda del núcleo acumbens la cual juega un rol en codificar ambos; valores estéticos bajos y altos.

Tanto en el grupo experto como en el no experto se observó activación superior del hipocampo bilateral la cual probablemente lidia con las preferencias de juicio al recurrir a memorias episódicas.




¿Qué nos hace preferir un tipo de paisaje sobre otro?


Yue , Vessel y Biederman (2007) se hicieron esta pregunta y nos comparten sus hallazgos. El ojo, ese importante órgano, constantemente se encuentra haciendo este assessment del entorno entre dos y tres veces por segundo. En su estudio los autores colocaron a doce personas a valorar docientas imágenes que contenían objetos o escenarios. La data levantada si bien mostraba la activación de áreas como el estriado ventral o la implicación de receptores opioides en la actividad ascendente de rutas ventrales, no hallaron un lugar en el cerebro que mostrara una activación potencial de determinado mecanismo. Es decir, la pregunta continúa viva.


Probablemente haya que mirarlo desde otra perspectiva. Quizás se trata más de aspectos o signos del paisaje que llaman la atención, quizás se trata de aspectos semánticos de la escena. Quizás haya que probarlo con escenas reales en vez de con fotografías, después de todo, el procesamiento es multisensorial y las fotografías pueden evocar pero nada es superior a la brisa del mar, al toque del agua salada o a los colores durante la caída del sol sobre las montañas de tu país.

Cueva Ventana, Arecibo, Puerto Rico

Si tanto se ha demostrado que el contexto influye, ¿por qué no intentar contestar las preguntas en sus contextos reales?


Posibles rutas, el rol de la emoción


Ya se sabe algo acerca de las regiones del cerebro implicadas en el disfrute de los lugares, paisajes y arquitectura. Lo que debe tomarse en cuenta es que el procesamiento de la información ocurre mediante un fenómeno que reconocemos como emoción.


Es la emoción parte fundamental de la experiencia estética. Y es probablemente, la emoción la que ayude determinar la valoración estética que le damos a estos lugares, paisajes o arquitectura. Es la emoción la que hace que el cerebro active destrezas ascendentes que culminan con una experiencia particular acerca de lo bello de ese lugar (manteniendo activa la memoria de corto plazo), y durante el procesamiento descendente (cognitivo-reflexivo) decidimos y asignamos un significado a esa experiencia (enviándola a la memoria de largo plazo).


Quizás si se hacen investigaciones sobre preferencias o evaluaciones estéticas en los mismos lugares se obtiene información sobre la emoción que se despierta en dichos lugares y en determinados momentos. Y así poder contestarnos estas preguntas y plantearnos nuevas.


En todo caso, el verano (o el invierno para quienes nos leen en el hemisferio sur) ya llegó y es momento de ejercitar nuestro cerebro y disfutar de sus paisajes, lugares y arquitectura. Hacer planes para salir, degustar, sentir y ver nos da un sentido de futuro y además despierta un sentido de conservación de nuestros recursos, de amor por este planeta que es necesario para nuestra vida futura.


¡Así que a viajar se ha dicho!!



Grisselle Soto Vélez es profesora de Educación del Arte en la Escuela de Artes Plásticas y Diseño, artista y consultora educativa. Fue directora del Programa de Bellas Artes del Departamento de Educación en Puerto Rico haciendo una gran obra de desarrollo profesional y curricular. Ha sido directora de proyectos y consultora educativa integrando las artes a distintos ámbitos académicos y comunitarios. Graduada de la Universidad Nacional Autónoma de México. Puedes visitar y compartir su blog en Neuroestetika.com.


©Todos los derechos reservados. No se reclama autoría por las imágenes excepto por la imagen del título.


Referencias


Epstein, R. (2005). The Cortical Basis of Visual Scene Processing. Visual Cognition 12: 954-978

Kirk, U. (2008) The Neural Basis of Objects an Context Relationships on Aesthetic Judgment, Plos ONE.

Rostrub, N., (2013) Environmental Neuroesthetics, An Introduction to Neuroaesthetic, Museum Tusculanum Press

Yue , Vessel y Biederman (2007) The neural Basis of Scene Preference. NeuroReport 18:525-529







127 views